Recorridos diferentes

Javier Aragón llevaba años trabajando alrededor de innovación, vulnerabilidad, accesibilidad y la relación entre tecnología y sociedad. Antonio Aragón había desarrollado su trayectoria en el mundo empresarial, construyendo relaciones, interpretando necesidades reales y trabajando en sectores en los que la confianza, la responsabilidad y la ejecución importan tanto como la propia tecnología.

Javier veía la necesidad de una arquitectura para gobernar la interacción entre personas y sistemas de inteligencia artificial. Antonio entendía que esa arquitectura solo tendría valor si podía explicarse, contrastarse e implantarse dentro de empresas, instituciones y sectores regulados.

El comienzo formal

El programa formal de AffectiveAI comenzó en septiembre de 2025, con antecedentes en proyectos de innovación, accesibilidad, cuidado, comunicación, actividad empresarial y utilidad social de la tecnología. Durante sus primeros meses, los fundadores concentraron el trabajo en formular una tesis científica, desarrollar una arquitectura conceptual, construir modelos experimentales, definir mecanismos de trazabilidad y explorar cómo convertir la supervisión humana en una capacidad operativa.

Una separación deliberada

En julio de 2026, el recorrido dio lugar a una decisión institucional: AffectiveAI Research conservaría, desarrollaría y publicaría la investigación; tuucke convertiría parte de esa investigación en productos, infraestructura y servicios comerciales.

La investigación necesita poder declarar sus límites, corregirse y someterse a contraste. La compañía necesita construir, operar, vender y responder ante sus usuarios y clientes.

La separación no responde a una diferencia de propósito, sino a una regla de integridad. Ambas actividades están relacionadas, pero no deben confundirse.

Javier Aragón

La trayectoria de Javier ha estado marcada por una pregunta recurrente: cómo utilizar la innovación para ampliar capacidades humanas sin dejar atrás a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. Entre 2008 y 2011 impulsó desde Zaragoza iniciativas relacionadas con innovación y accesibilidad, incluyendo divulgación de soluciones para personas con movilidad reducida y proyectos vinculados al entorno de la Universidad de Zaragoza.

Esa preocupación continuó a través de proyectos empresariales, sociales y creativos relacionados con cuidado, seguridad, accesibilidad, movilidad, comunicación y acompañamiento a emprendedores, entre ellos Diario de un Cuidador, Libre y Seguro, Tdotex y EcoNBike.

Con la expansión de los modelos generativos, identificó un problema insuficientemente atendido: el crecimiento de sistemas capaces de producir lenguaje, recordar información, utilizar herramientas y actuar no estaba acompañado al mismo ritmo por mecanismos externos capaces de gobernar cada interacción. En septiembre de 2025 inició formalmente el programa AffectiveAI y dirigió su arquitectura conceptual y el marco de gobernanza turno a turno.

Antonio Aragón

Antonio aporta una trayectoria desarrollada cerca de empresas, instituciones y procesos reales de decisión, con experiencia transversal en seguros, energía, banca y real estate: sectores donde las nuevas tecnologías conviven con responsabilidades jurídicas, operativas, económicas y reputacionales.

Desde las primeras etapas, su función ha sido traducir una arquitectura compleja de gobernanza de IA a un lenguaje comprensible para empresas, administraciones, posibles colaboradores y sectores regulados. Su trabajo conecta investigación, utilidad empresarial y responsabilidad institucional, y se orienta especialmente hacia tuucke como compañía responsable del desarrollo y la operación comercial.

Responsabilidad compartida

Javier trabaja principalmente desde la formulación de la categoría, la investigación, la arquitectura de gobernanza y la visión de producto. Antonio trabaja desde la empresa, las relaciones institucionales, el acceso a sectores regulados y la conversión de la investigación en oportunidades reales de contraste y despliegue.

Uno protege la coherencia de la tesis. El otro obliga a que esa tesis pueda explicarse, contrastarse y funcionar fuera del laboratorio.